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lunes, 25 de agosto de 2008

Dom Perignon, un verdadero catador a ciegas



Mitad leyenda, mitad personaje real Dom Pérignon lleva su nombre asociado al Champagne y no sólo por ser una marca muy conocida.

Pierre Pérignon nace en 1638. Fue abad de la abadía de Hautvillers, desde 1668 hasta su muerte en 1715. Nadie sabe a ciencia cierta qué hay de verdad y qué de leyenda en su vida, pero es evidente la importancia de su papel. Se dice que era ciego y que sabía al probar una uva de que viñedo procedía.

En 1661 Dom Pérignon ordena cavar en la creta una gran cava con capacidad para 500 barricas. La abadía tenía unas doce hectáreas de viñedo y recibía las uvas del cobro de los diezmos de los pueblos de Ay y Avenay.

La naturaleza de esos diezmos fue objeto de incesantes litigios entre los campesinos y el abad. Gracias a estas polémicas, sabemos que cultivaban la cepa tinta Pinot Noir. El abad quería recibir los diezmos en el mismo viñedo. En el momento de la vendimia se distribuían los "trentins", anchos recipientes que se llenaban de la mayor cantidad posible de uvas. En Ay un "trentin" de cada once era para el abad.

Pero los vinos no llegaban en buenas condiciones, pues al aplastar las uvas los vinos se coloreaban y no eran perfectamente blancos.

Dom Pérignon decide modificar la organización de las vendimias para obtener un vino totalmente blanco. Selecciona las mejores parcelas y perfecciona los métodos de trabajo.

Las reglas de Maniere de cultiver la vigne et de faire le vin de Champagne, que él creó, fueron publicadas en 1718, tres años después de su muerte, por el Canónigo Godinot.

Las principales normas, que suponían una auténtica revolución en la forma de vendimiar, eran:

1.- No utilizar nada más que el Pinot Noir. Aunque en las viñas había Pinot Meunier, Gris de Pinot Blanc y Chardonnay. Dom Pérignon no era partidario de las uvas blancas porque aportaban al vino una cierta tendencia a refermentarse.

2.- Podar abundantemente la viña de manera que su altura no sobrepasase los 90 cm. y diera una producción más limitada.

3.- Vendimiar con las máximas precauciones para que las uvas aguantasen intactas, sujetándolas por el pedúnculo y procurando recogerlas lo más frías posible. Vendimiar temprano por la mañana.

4.- Rechazar todas las uvas aplastadas o simplemente dañadas. Recordar que las uvas pequeñas son mejores que las grandes.

5.- Disponer de una mesa de mimbre en el viñedo para seleccionar la vendimia, con el fin de eliminar los racimos podridos, las hojas y toda materia no deseada.

6.- Extender telas húmedas sobre los racimos expuestos al sol para conservarlos frescos.

7.- Intentar que la prensa esté cerca del viñedo para llevar las cestas a pie, y si no escoger mulas, que son menos nerviosas que los caballos, o mejor todavía burros.

8.- No oprimir el racimo y no permitir bajo ningún pretexto cualquier maceración que perjudique al sabor del mosto.

9.- Conseguir una prensada eficaz y rápida, esencial para la calidad del vino.

10.- Los racimos deben ser prensados varias veces de forma rápida y suave. El mosto que sale de cada prensada debe ser guardado separado.

11.- La primera prensada debe hacerse con los pies y el vino que se obtiene es el "vin de goutte", que es el más delicado y con menos cuerpo. Las dos prensadas siguientes se denominan primera y segunda "taille" y su calidad sigue siendo buena. Con las prensadas siguientes se obtiene el vino de prensa, que no se puede utilizar para los vinos de calidad.

Su trabajo tuvo pronto la recompensa y mientras las barricas de sus vinos se vendían a 900 libras, las de sus vecinos difícilmente alcanzaban las 500 libras.

Aunque la leyenda atribuye a Dom Pérignon el descubrimiento del llamado Método Champenoise, es posible que él haya mejorado una técnica que se venía aplicando anteriormente. Pero es indudable su aportación para convertir al Champagne en un vino de lujo, gracias a sus normas de vendimia y a su idea de elaborar los distintos pagos por separado, tal como continúa haciéndose en la actualidad.

martes, 5 de agosto de 2008

Ayer nació el "CHAMPAGNE" ! ! ! !

Ayer 4 de agosto, pero hace 365 años que Dom Pierre Perignon, más conocido como Dom Perignon, por haberse convertido en Abad de Hautvillers -en la región de Champagne- invento el "Champagne" ! ! ! ! ! o mejor dicho el método de fabricar este maravilloso vino espumante.

Lo que ya no suelen decir los libros es que el "champagne" que produjo nuestro buen abad no era demasiado bebible. Tenía grumos y un aspecto blanquecino. Nada demasiado agradable ni siquiera para los amantes del botellón de la época.

Pero vayamos por partes:

¿En qué consiste el método de fabricación de vino espumoso inventado por Dom Perignon?
El método se llama "champenoise"; consiste en hacer una segunda fermentación del vino dentro de la botella, eso hace que las moléculas de CO2 se queden en el líquido y sea espumoso.

Los pasos son los siguientes:

1) Lo primero es recolectar la uvas. No importa que sean negras o blancas, las dos sirven para hacer champagne. En la comarca de champagne es muy habitual fermentar las uvas negras "en blanco" o sea si se deja la piel, el vino que sale es tinto; si no se deja, el vino resultante es blanco.

2) A continuación se deja fermentar del modo normal, en toneles de madera.

3) Se hace una mezcla de diversos caldos, procedentes de diversos viñedos y de diferentes cosecha. Perignon, con un paladar exquisito, era experto en realizar estas mezclas. De hecho, daba clases de mezcla en el monasterio. A esa mezcla se le llama "cuvée".

4) A esa mezcla se le añade azúcar de caña y levaduras de fermentación vinícola de la región. Se introduce en botella y se deja que haga una segunda fermentación. La fermentación se produce porque se ha añadido azúcar -que se transformará en alochol- y levaduras que realizan la fermentación. Al fermentar se produce gas carbónico que reventarían una botella normal, por lo que Dom Perignon introdujo una botella de paredes muy gruesas -las típicas del Dom Perignon -.


A pesar de todo, cuando aumentaba la presión, el tapón no era capaz de soportarla, por lo que Perignon introdujo un gran corcho español que entraba a presión en la botella, cuando todavía estaba blando después de hervirlo.( El corcho frío es duro; pero si se hierve, se hace blando) Dom Perignon hacia unos grandes tapones, los hervía -con lo que se reblandecían- y todavía calientes los metía en la botella y los sujetaba con alambres atados al cuello. Al enfriarse el corcho se expandía y cerraba perfectamente la botella -a presión- sin dejar salir el gas.
Aquí acababa el método de Dom Perignon y hubo que esperar hasta Nicole-Barbe Clicquot (La Viuda de Clicquot) para obtener el champagne actual.

Nicole-Barbe inventó los siguientes pasos del método:

5) las botellas se colocaban en pupitres de decantación. Primero la botella se ponía horizontal y se le daba un giro al día, o varios giros al día. Se trata de pequeños giros; por ejemplo un cuarto de vuelta. Poco a poco, la botella va pasando de la posición horizontal a la vertical, con el corcho hacia abajo.
Al final, encima del corcho están todos los restos de la decantación. No están distribuidos por toda la botella, sino encima del corcho, que, recordemos, está boca abajo.

6) A continuación se quitaba el tapón, arrastrando con él las impurezas (degorgement).

7) Al quitar las impurezas parte del líquido se ha perdido; se rellena con una solución de azúcar de caña y se vuelve a cerrar.

8) Envejece en bodegas (cuevas-cavas) con temperatura constante.

Ahora el champagne es transparente y no contiene impurezas.

La viuda de Clicquot -Nicole-Barbe Ponsardin- fue la responsable de finalizar aquel "metodo champenoise" que iniciara Dom Perignon.

No sólo perfeccionó el método, ella misma iba todas las noches a la bodega para girar las botellas y ver cómo evolucionaba el vino, además fue una experta en marketing, vendiendo su champagne a todas las cortes europeas, donde tuvo gran éxito.
Hoy en día, la cosa ha cambiado un poco. El giro de las botellas se hace automáticamente, lo mismo que ir poniéndolas verticalmente. Antes del "degorgement" se congela esa parte del cuello y al poner la botella vertical hacia arriba una máquina quita el sedimento.

La marca "champagne" y Dom Perignon fue utilizada abundantemente por los viticultores de Hautvillers durante muchas años, especialmente en el siglo XIX; pero se les olvidó patentar el nombre. Sí que en 1920, la famosa Moet et Chandon patentaron el nombre y se hicieron con la marca Dom Prerignon.
La Viuda de Clicquot siguió fabricando su famoso champagne y hoy su empresa sigue en vigor, se llama Veuve de Clicquot Ponsardin - recordamos que Ponsardin era su apellido de soltera. Clicquot era el de su marido.

Otro gran detalle: la viuda de Clicquot también inventó el champán rosado.

Hoy en día el cuvée que inicialmente se refería a la mezcla de distintos vinos, se aplica una calidad del champagne.

El prensado en el método tradicional se hacia con prensas verticales que admitían 4 000 kilos de uva. Con ellas se conseguían 2 666 litros de mosto. Los primeros 2 050 -casi todos- se llaman "cuvée" y son los mejores: la primera prensada. Los siguientes 410 litros, en Champagne, se llaman "primera talla" y es un champagne de más baja calidad. Los últimos 206 litros se llaman "segunda talla" y se utilizan para las segundas marcas de los grandes fabricantes; son los champagnes baratos.

Más información en el Blog | Etiqueta: Historia del Champagne

lunes, 28 de abril de 2008

La región de Champagne oh la la ! ! !

Es necesario haber estado allí, para dimensionar realmente y en toda su magnitud la famosa región de champagne, probablemente la más exitosa denominación de origen del mundo.

Y no es solamente porque son reconocidos como los creadores de esta exquisita bebida, sino y sobretodo, por el valor que representan sus más de 300 años de historia en estas lides.

Es realmente impresionante recorrer sus cavas subterráneas, lugar donde realiza la segunda fermentación en botella y posterior guarda. Se estima que en total, existen más de 200 kilómetros de cavas, algunos hablan incluso de entre 250 a 300km.

En sus 35.000 hectáreas de viñedos conviven cerca de 250 casas elaboradoras de champagne, las que en total manejan un poco más de 4.000 hectáreas. El resto, esta en manos de los más de 15.000 agricultores. Las variedades presentes son Pinot noir, Pinot meunier y Chardonnay, en menor medida Arbanne (un vino muy graso y baja acidez) y Petit meslier.

Los valores por kilo de uva Pinot o Chardonnay se transan a un precio promedio de 5 euros, mientras que los rendimientos promedios alcanzan los 15.000 kilos por hectárea. Las calidades están calificadas de acuerdo al origen, así existen Grand Cru y Premier Cru, siendo la primera de mejor calidad que la segunda.

La apelación de origen es muy estricta. Entre sus principales exigencias destacan:

  • Superficie controlada. Existe una prohibición de aumentar la superficie plantada, a pesar de las fuertes presiones existentes.

  • Las variedades autorizadas para la elaboración de champagne solo comprenden las mencionadas anteriormente.

  • Prohibición de utilizar la calidad “prensa” en la elaboración del champagne, estas son enviadas a destilerías.

  • El método champenoise es el único método de elaboración aceptado.

Sus champagnes además, debido a la alta acidez natural que presentan, pueden ser conservados por muchos años, lo que eleva su calidad y prestigio.

Fuente | Noticias del Vino

jueves, 24 de abril de 2008

Copas de espumante, cual elegimos ?


Más de una vez nos habremos preguntado sobre cual es la mejor copa para servir el vino espumoso: ya sea cava, champagne, spumanti o sekt. Pues bien, actualmente existe en el mercado una gran variedad de ellas.

Pero, ¿Cuál es la mejor para disfrutar plenamente de las características organolépticas de estos vinos?

De forma general, y para empezar, se recomienda que las copas para cualquier vino sean de cristal fino, sin tallar y de color transparente. Lejos quedaron aquellas copas verdes, o azules, de cristal grueso y tallado. En segundo lugar, la forma de la copa debe respetar e incluso resaltar las características organolépticas de vino que va a contener.

De esta manera, nuestra copa ideal para espumoso debe contener las burbujas de forma natural, sin acelerar ni frenar en demasía su efervescencia; debe respetar la temperatura de servicio, evitando calentamientos rápidos del producto; favorecer que los aromas se liberen y, por supuesto, debe dejar espacio para que nuestra nariz pueda percibirlos.

La primera de las copas que ya casi queda descartada desde hace unos años es la llamada Pompadour. Dicen que fue diseñada a semejanza de los senos de la amante de Luis XV, madame Pompadour, en la Versalles del siglo XVIII. Sea como fuere, una copa sin interés enológico. El gas se escapa, el vino se calienta y es casi imposible apreciar cualquier aroma en esa gran obertura.

El siguiente paso es el otro extremo. La flauta, larga y estrecha. Mantiene bien la espuma y la temperatura, pero no hay manera de oler nada. Puede ser una buena opción para ofrecer un aperitivo fresco y alegre. Sin más pretensiones. Pero, sin duda, no es la mejor forma de saborear un buen champagne.

La tendencia actual se encamina hacia copas con un diseño intermedio entre las dos primeras: la tulipa. Partiendo del modelo flauta, se ensancha la base para permitir al vino expresarse sin perder temperatura. De la misma manera, se vuelve a estrechar la boca para que los aromas se concentren y el carbónico no se escape.

De esta forma queda espacio para que nuestra nariz capte todos los aromas que el vino libera y podamos degustarlo en su punto de temperatura y con el carbónico bien integrado.

Mas información visita las páginas de:

Riedel

Spiegelau

Schott - Zwiesel

Mikasa

sábado, 22 de marzo de 2008

La caja de Champagne más cara del mundo

La empresa Pernod-Ricard lanzo el jueves 20 de marzo jueves el champán más caro del mundo, poniendo a la venta cajas de 12 botellas de Perrier-Jouët a 50.000 euros cada caja, es decir a 4.166 euros la botella de 75 cl, signo evidente de la creciente estima por esta bebida en todo el mundo. El récord anterior lo detentaba una serie limitada de 10 jeroboams (botellas de 3 litros) de Dom Perignon (grupo LVMH), vendidas a 12.000 euros cada una, es decir a 4.000 euros el litro, durante el Festival de Cannes del año 2005.

"Vamos a vender estas cajas especiales a 100 personas de todo el mundo, que van a poder confeccionar su propio champaña en una muestra del lujo más exquisito", explica a la AFP Olivier Cavil, director de comunicación de Perrier-Jouët. Las bodega, cuyo objetivo son "los superricos", limitará sus ventas a siete países: Estados Unidos, Gran Bretaña, Japón, China, Rusia, Suiza y Francia. En cada uno de estos países distribuirá unas 15 cajas.

"Cada comprador vendrá a Epernay para reunirse con nuestro jefe bodeguero, Hervé Deschamps, y añadir él mismo el 'licor de expedición' (azúcar y vinos de diferentes añadas) que conseguirá la personalización de las botellas de la cosecha Belle Époque del año 2000 de Perrier-Jouët", explica Cavil.

Unos cuantos vips podrán beneficiarse gratuitamente, o a un precio reducido, de esta cosecha especialísima bautizada "By and For" (Para y por ti). Entre estas celebridades figuraría la actriz Victoria Abril o la cantante Marianne Faithfull.

Además de su firma en la etiqueta, el comprador podrá pedir que su caja lacada se conserve en un lugar especialmente concebido para él en la bodega Perrier-Jouët, donde las botellas estarán durante ocho meses.

Pernod Ricard, el segundo grupo mundial de vinos y licores, se introdujo en el sector del champán en el año 2005, al adquirir las marcas Mumm y Perrier-Jouët, que estaban en manos de la británica Allied Domecq.

En estos momentos, ocupa el cuarto puesto en un mercado mundial floreciente, con 338,7 millones de botellas vendidas en 2007, un 7,3%o más que el año 2006.

Fuente | Elmundovino

miércoles, 19 de marzo de 2008

Los pueblos de Champagne, se expanden

Es el terruño más sacrosanto de la viticultura francesa, apenas unas hectáreas que han sido distinguidas con un codiciado marchamo de aprobación. Si procede de aquí, es champán; si no, no lo es. Sin embargo, en la noche del pasado 13 de marzo Francia procedió a un nuevo trazado de las fronteras del área delimitada como zona del champán, la mayor conmoción que ha experimentado el sector en 80 años, en un esfuerzo por hacer frente a la creciente demanda mundial, particularmente de China y Rusia. Los cambios presagian un nuevo negocio floreciente en las tierras de aproximadamente 40 municipios, y eso sin entrar en los precios de los terrenos, que se van a poner por las nubes. En esas localidades afortunadas que de la noche a la mañana se encuentran con que han sido distinguidas como zonas de producción de champán, el valor de las tierras podría pasar a multiplicarse de repente, en algunos casos, por 200 veces sobre el que tenían antes.

"Si las viñas caen del lado de allá de la demarcación, estarán valoradas en unos 5.000 euros por hectárea, pero del lado de aquí el valor será de un millón de euros", ha comentado Gilles Flutet, que está a cargo de los deslindes en el Institut National de l’Origine et de la Qualité, absolutamente soberano en sus decisiones.


La decisión , anunciada por el Institut National des Appelations d’Origine (INAO), no se ha adoptado a la ligera. Durante dos años, cinco personas, en concreto un historiador, un geólogo, un experto en clima, otro experto en viñedos y un sociólogo, han estado estudiando minuciosamente una lista de localidades a las que se podría autorizar su inclusión dentro de la zona de producción de champán amparada por la AOC (Appellation d’Origine Contrôlée), cuya trascendencia no escapaba a nadie.


Como en el caso de otros vinos franceses, el champán se produce sola y exclusivamente a partir de las uvas procedentes de una región especialmente delimitada, en este caso, en el nordeste de Francia. Las 33.500 hectáreas de tierras que rodean 319 pueblos en los alrededores de la ciudad de Reims, al nordeste de Francia, han producido cantidades cada vez mayores de champán. Durante el año pasado se exportaron 150 millones de botellas, un aumento de más del 7% sobre 2006. Gran Bretaña fue el principal mercado de exportación, pero la demanda imparable de Rusia (un 41% más) y China (un 30% más) ha obligado a llevar la producción al máximo de su capacidad.


Nota de José:


Un dato no menor....el valor del suelo aumentó un 200 %.


Otro dato...los Franceses ya están comprando suelos el el sur de Inglaterra, con lo cual además de seguir expandiéndose por las razones expuestas en el artículo del diario el Mundo de España, ya se pueden palpar los cambios climáticos del planeta.



Curiosidades del Champagne


Uds. creían que solo se podia hacer una silla con el bozal del Champagne ???...no es así, aqui les dejo otras ideas...curioso no ????

Salud ! ! !

José Miranda

jueves, 31 de mayo de 2007

Historia del Champagne (Parte 3)


Un espumante de calidad debe poseer una acidez y un nivel de alcohol inferior y adecuado -8,30 % mínimo-. Pero cómo llegar a esto, es lo que a continuación trataremos de explicar. Según la fórmula clásica de Champagne se debe elaborar a base de uvas Chardonnay y Pinot Noir. Aunque los enólogos argentinos están investigando y realizando cortes y varietales muy buenos utilizando 100% Chardonnay, 50% Chardonnay y 50% Chennin, 100% Chennin.


Este excelente vino se envasa en botellas especiales, a ellas les adicionan azúcar o mosto concentrado y levaduras. Se tapan herméticamente y allí se espera la segunda fermentación, la que produce la espuma y esas sensuales e irresistibles burbujas. Las botellas con el líquido se guardan en cavas y allí envejecen

La cava garantiza la temperatura y la humedad necesaria para la transformación plena. Expertos trabajadores de las bodegas las hacen girar para que los sedimentos que dentro de ellas se van formando, se depositen en el cuello de la misma. El paso siguiente es congelar estas borras. Luego las botellas pasan a degüelle, donde la misma fuerza del gas producido naturalmente por la segunda fermentación, las elimina. Se agrega a este "futuro espumante" el licor de expedición, se tapan las botellas con un buen corcho y se les coloca el collarín de metal.

Este proceso de elaboración del Champagne, es llamado Champanoise y es el más antiguo y tradicional. Hay otro procedimiento para elaborarlos, muy usado por las bodegas, éste es el Chaussepied o Charmat, actualmente más conocido como Charmat, y su nombre se debe a Eugene Charmat, quien en 1916 perfeccionó este método que había sido creado a principios del siglo XIX. ¿Cuál es la diferencia entre ambos? Bueno, en el método Charmat, la segunda fermentación se realiza en tanques de acero inoxidable, parece sencillo decirlo pero no tanto llevarlo a cabo. En el tanque se deja envejecer por 30 días, como mínimo, conservando y controlando la temperatura y humedad (al igual que en la cava).

Las borras que se generaron durante este envejecimiento se extraen a través del proceso de filtrado y luego, utilizando maquinaria de alta tecnología que equilibra la presión del espumante, se realiza el llenado de las botellas.

Salud !!

José Miranda

Fuente: Guia Epicureo

sábado, 26 de mayo de 2007

Historia del Champagne (Parte 2)

Durante mucho tiempo los productos de las distintas regiones de Francia fueron conocidos por el nombre de ellas, pero este país comenzó a exigir que sólo fueran denominados de esta forma los que fueran producidos exclusivamente en esas tierras como una forma de proteger la distinción de origen.

Para la Argentina el término correcto es Vino Espumante, así como en España lo que se compra es Cava. Ya lo estamos haciendo estos cambios con el Queso Azul, en lugar del Roquefort, y llamando a los vinos por el tipo de uva del que derivan. Por suerte lo llamamos "Vino Espumante" y no "Chispeante", como propuso en algún momento un no muy bien iluminado periodista. En otros países ya lo denominan Champaña, Sparkling Wine, etc., (con suerte esta generación argentina ya no se referirá al "champú" a la hora de hablar de este tipo de vino, ¡menos mal!).

No poder llamarlo "Champagne" no significa que no podamos disfrutar de espumantes de calidad, y a la hora de seleccionar un buen Vino Espumante tenemos que recordar que en este caso se cumple eso de que "No todo lo que brilla es oro", tenemos que aprender a elegir teniendo en cuenta que no toda marca conocida es buena.

Actualmente, en el mercado hay una gran oferta y es justamente por este motivo que debemos tener mucho cuidado al seleccionar el espumante. Están las marcas que más invierten en publicidad, que no necesariamente significa que pongan el mismo empeño en la calidad de su producto. Son conocidas, es cierto, pero no le tenga miedo a probar una marca menos conocida y hasta más económica, incluso en muchos casos de mejor calidad.

Bodegas artesanales, nuevas bodegas, bodegas boutique, bodegas familiares, con pequeñas producciones, buenas y nuevas alternativas a las que no hay que temer. Seguramente no las van a encontrar en los supermercados, pero sí en las vinotecas o wine bars donde lo sabrán asesorar. Si va a comprar para hacer un regalo o llevar un presente para una ocasión especial, le aconsejo primero, degustarlos en casa con la familia y/o amigos, elegir, y luego comprar. Hay muy buenas alternativas calidad-precio. No siempre el más caro es el mejor o el que más nos gusta.

Al elegir, la característica fundamental para tener en cuenta y observar detalladamente es "la burbuja". Al servir la copa, ésta abraza el interior. Luego, como por obra de un pase mágico, ocupa el centro de la copa, y se eleva a la superficie en forma constante, cuanto más pequeña sea la burbuja, mejor el espumante. Debe ser fina y suave al paladar, no tiene que "chocar". Lo mismo sucede con los taninos y el azúcar, no deben cansar el paladar. Para observarlo mejor, es conveniente utilizar copas flauta. Su aroma, su sabor, su acidez, variará de acuerdo al que hayan elegido, al proceso de elaboración utilizado, y a los varietales que hayan intervenido.

El espumante es un vino para todo momento, es excelente aperitivo, es sano y es ligero.

¡Salud!

José Miranda

Fuente: Guia Epicureo

lunes, 21 de mayo de 2007

Historia del Champagne (Parte 1)

Como si se tratara de un continente absolutamente desconocido, el champagne tiene su descubridor. Fue el monje benedictino Dom Pierre Pérignon quien a finales del 1.600 administraba las cavas y la producción de vinos, quien un día encontró minúsculas burbujas danzando en las botellas de su preciada bebida y lo que advirtió como un error en su proceso. Fue así la presentación de una inusitada puerta al placer de los vinos espumantes que hasta hoy adoramos. Estas burbujas son el resultado de un proceso natural debido al clima fresco de la región y a la corta temporada de crecimiento de la vid. La cosecha en los últimos días del otoño garantiza uvas repletas de azúcares que las levaduras no llegan a transformar en alcohol.

Llegada la primavera, la historia continúa dentro de las botellas, inventando estas burbujas de dióxido de carbono que buscan liberarse de su envase. Después del primer asombro, Dom Pérignon trató por todos los medios de frenarlas en ese proceso, pero (¡afortunadamente!!!) no lo logró. Su temor a una explosión en la bodega benedictina lo llevó a embotellar a este vino en botellas más resistentes fabricadas por ingleses y a adoptar los corchos provenientes de España para reemplazar los tapones de madera embebidos en aceite que hasta entonces utilizaba.
Su descubrimiento tuvo desde entonces esa peculiar manera de presentarse y deleitar paladares asombrados, enseñándonos que a veces un error, lejos de ser una mala experiencia, llega a convertirse en lo mejor que nos puede suceder!. ¡Merci beaucoup, Dom Pérignon!.
Fuente: Guia Epicureo

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